Simonovis denuncia que El Helicoide sigue siendo cárcel del Sebin pese a promesas de cierre y reconversión social

Simonovis denuncia que El Helicoide sigue siendo cárcel del Sebin pese a promesas de cierre y reconversión social

Simonovis alerta: El Helicoide sigue siendo una cárcel del Sebin

El ex preso político Iván Simonovis denunció que El Helicoide, la emblemática sede del Sebin en Caracas, continúa funcionando como centro de reclusión pese al anuncio del gobierno de que sería reconvertido en un espacio social y cultural. A través de publicaciones en redes sociales, Simonovis advirtió que, lejos de estar clausurado, el complejo mantiene áreas operativas donde se encuentran detenidos opositores y presos de conciencia.

El excomisario, que pasó años encarcelado por el chavismo, cuestionó la narrativa oficial que presentó el cierre de El Helicoide como un gesto de apertura y cambio en materia de derechos humanos. A su juicio, se trata de una maniobra “cosmética” que no altera la estructura represiva del Estado venezolano.


El anuncio oficial: de prisión temida a “centro social y cultural”

A finales de enero, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció una amnistía general y el cierre de El Helicoide como centro de detención, asegurando que el edificio sería transformado en un espacio social y cultural. El mensaje fue presentado como parte de una nueva etapa tras la captura de Nicolás Maduro y generó expectativas dentro y fuera de Venezuela.​

Organizaciones de derechos humanos recibieron la noticia con cautela, celebrando la posibilidad de que se clausurara una prisión donde por años se han documentado torturas y tratos crueles, pero advirtiendo que aún no había claridad sobre cómo se implementaría ese cierre. Reportes de Human Rights Watch y de la Misión de la ONU han descrito a El Helicoide como un símbolo de la represión política.


“La Máxima” seguiría operando dentro de El Helicoide

En su denuncia, Simonovis fue más allá del anuncio general y aseguró que dentro de El Helicoide sigue activa un área conocida como “La Máxima”, uno de los sectores más temidos del complejo. Según testimonios previos de exreclusos y familiares, allí permanecen detenidos presos políticos en condiciones de aislamiento e incomunicación.

Human Rights Watch ha documentado casos de detenidos que pasan semanas o meses sin contacto con el exterior, con visitas negadas y sin acceso a abogados privados, en instalaciones del Sebin en El Helicoide. La permanencia de “La Máxima” como área operativa refuerza la tesis de que el cierre anunciado no se ha traducido aún en un desmantelamiento real de la estructura de detención.


El Helicoide, de proyecto comercial a símbolo de tortura

El Helicoide fue concebido en los años 50 como un ambicioso centro comercial de forma espiral, pensado para ser símbolo de modernidad en Caracas. Sin embargo, con el tiempo fue convertido en sede del Sebin y en uno de los centros de detención más temidos del país. Organismos internacionales han documentado allí torturas, incomunicación, audiencias virtuales irregulares y obstáculos para la defensa legal de los detenidos.

Analistas citados por medios internacionales coinciden en que el cierre del edificio, por sí solo, no garantiza el fin de la capacidad represiva del Estado, ya que podrían trasladarse los mismos patrones de violación de derechos humanos a otros recintos o casas clandestinas.


Debate sobre gestos “cosméticos” y verdadera reforma

Las denuncias de Simonovis se suman a las voces que dudan de la profundidad de las reformas anunciadas por el gobierno venezolano. La combinación de amnistía parcial, promesas de cierre de El Helicoide y permanencia de estructuras como “La Máxima” alimenta el debate sobre si se trata de cambios reales o de ajustes de imagen ante la presión internacional.

Organizaciones de derechos humanos insisten en que cualquier transformación debe incluir: desmantelamiento de centros de tortura, liberación plena de presos políticos, transparencia sobre el paradero de detenidos y garantías procesales efectivas. Mientras tanto, testimonios como el de Simonovis recuerdan que, detrás de anuncios oficiales, puede seguir operando un sistema de represión silenciosa.​

Fuente: El Nacional / El Carabobeño / DW / Human Rights Watch / VPItv

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