El cambio que los usuarios esperaron dos décadas
El portal KOHA.net destaca que, tras 20 años de existencia, Gmail por fin introduce la función que millones de usuarios reclamaban: la posibilidad de cambiar la dirección de correo sin tener que crear una cuenta nueva. Hasta ahora, solo era posible modificar el correo principal cuando estaba asociado a servicios externos como Yahoo u Outlook, pero los dueños de direcciones que terminan en @gmail.com no tenían esa opción.
Con la nueva función, que se está desplegando de manera gradual, Google prueba un sistema que permite actualizar el nombre de la dirección de Gmail sin perder correos, archivos, contactos ni servicios vinculados a la cuenta. El cambio apunta especialmente a quienes arrastran direcciones antiguas poco profesionales o creadas en la adolescencia, pero dependen de ellas para todo su ecosistema digital.
La dirección antigua se convierte en un alias
El reportaje explica que el corazón de este nuevo mecanismo es la conversión automática de la dirección antigua en un alias de la nueva. Es decir, si un usuario cambia de una dirección como [email protected] a otra más seria, la dirección vieja sigue asociada a la misma cuenta y continúa recibiendo mensajes.
Ambas direcciones comparten la misma bandeja de entrada: todos los correos llegan al mismo Inbox, y ningún mensaje, foto o archivo almacenado en Google Drive se pierde durante el proceso. Además, el usuario puede iniciar sesión en los distintos servicios de Google —como YouTube, Maps o Drive— con cualquiera de las dos direcciones, ya que ambas identifican la misma cuenta.
Límites de tiempo y número de cambios
Para evitar abusos, Google acompaña esta nueva flexibilidad con restricciones claras. KOHA.net detalla que, una vez que el usuario cambia su dirección de Gmail, no podrá realizar un nuevo cambio ni borrar la dirección recién creada durante los siguientes 12 meses.
La empresa también fija un máximo de tres cambios de dirección por cuenta a lo largo del tiempo, lo que implica que una misma cuenta podrá llegar a tener hasta cuatro direcciones asociadas (la original más tres nuevas). Otro punto clave es que la dirección original queda reservada de forma permanente para el usuario y no puede ser tomada por otra persona, incluso si deja de utilizarse de manera activa.
Qué se mantiene y qué no cambia al modificar tu Gmail
El artículo subraya que el cambio afecta al “nombre” visible de la dirección, pero no al contenido ni a la estructura interna de la cuenta de Google. Todos los datos asociados se mantienen intactos: correos antiguos, conversaciones archivadas, contactos guardados, fotos, documentos en Google Drive y configuraciones personales.
Desde el punto de vista del remitente, enviar correos a la dirección antigua o a la nueva tendrá el mismo efecto, ya que ambos caminos llevan a la misma bandeja. Lo que sí cambia es la forma en la que el usuario se presenta ante el mundo digital: deja atrás un correo viejo y puede adoptar uno más acorde con su vida profesional o personal actual.
Despliegue gradual y recomendaciones para los usuarios
KOHA.net remarca que esta función todavía se está probando y que Google la está activando de forma escalonada, por lo que no todos los usuarios verán la opción disponible al mismo tiempo. En las primeras fases, es probable que solo ciertos mercados o grupos limitados de usuarios puedan acceder al nuevo ajuste de dirección.
Ante las restricciones de tiempo y cantidad de cambios, el portal aconseja pensar estratégicamente antes de modificar la dirección: elegir un nombre que pueda mantenerse a largo plazo y que sea válido tanto para uso personal como profesional. Con esta medida, Gmail busca equilibrar la flexibilidad demandada por los usuarios con la necesidad de mantener seguridad, estabilidad e identidad coherente en sus servicios.
Fuente: KOHA.net, “Pas 20 vjetësh, Gmaili më në fund sjell funksionin që të gjithë e prisnin”.

