El urbanismo Hugo Chávez en Playa Grande, La Guaira, fue un proyecto impulsado personalmente por el expresidente Hugo Chávez y construido por la empresa turca Summa, que hasta entonces no tenía presencia en Venezuela. Tras los terremotos del 24 de junio de 2026, ocho de cada diez torres del complejo quedaron hundidas, achatadas o inclinadas, dejando a más de 3.000 familias afectadas.x+2
Un proyecto nacido de un “antojo” presidencial
El complejo habitacional, también conocido como Ciudad Chávez, fue inaugurado en octubre de 2013 como parte de la Gran Misión Vivienda, uno de los programas sociales emblemáticos del chavismo. El propio Chávez visitó las obras en agosto de 2012 y calificó el desarrollo como una “maravilla” con “tecnología muy apropiada para esta zona frente al mar”, sin imaginar que 14 años después los sismos pondrían en entredicho tanto el tipo de construcción como los materiales utilizados.facebook+1
La construcción: prefabricados sin fundaciones
El doblete sísmico desnudó que se trataba de edificaciones prefabricadas con estructura metálica forrada con fibra de vidrio (aislante térmico), madera contrachapada, paredes de drywall y láminas de plástico en la fachada, sin fundaciones adecuadas. En lugar de derrumbarse como enormes milhojas de escombros, como ocurrió en el resto del Litoral Central y Caracas, las construcciones se hundieron: casi por acto de magia, muchos de los pequeños edificios de cuatro niveles quedaron reducidos a tres pisos, pues sus plantas bajas se hundieron, aplastaron y desaparecieron.armando+1
Más de 3.000 familias afectadas
El complejo tiene 196 torres de 16 apartamentos cada una, y voceros de la comunidad reportan que alrededor de ocho de cada diez edificios —más de 150— registran daños, ya sea aplastados, hundidos o inclinados. De acuerdo con los vecinos con los que Armando.info conversó, hasta aquellos inmuebles que lucen bien por fuera quedaron destrozados en su interior, sin techos ni paredes.facebook+1
La constructora turca Summa
El contrato se otorgó en el marco del Convenio Venezuela-Turquía de 2011, cuando el ministro Ricardo Molina anunció una inversión de 101 millones de dólares para construir cerca de 1.500 viviendas. Posteriormente las cifras se ampliaron: se trataría de 2.368 viviendas a un costo de 113 millones de dólares, y a la postre se construirían 3.136 unidades habitacionales en tres etapas, la última completada en 2015.armando+1
Selim Bora, presidente del Grupo Summa, reveló en el website corporativo cómo llegó a Venezuela: tras una reunión con Nicolás Maduro, entonces canciller, logró reunirse con Chávez en Miraflores el 16 de diciembre de 2010. El propio presidente “llevó a nuestra delegación a Vargas, un barrio cercano al Aeropuerto Internacional de Caracas, donde quería que construyéramos viviendas sociales”. Chávez ya tenía referencias de la empresa “por nuestra actividad en Rusia y Libia”.facebook+1
Violación de normativas sísmicas
El estado La Guaira descansa sobre un eje sísmico de envergadura, con suelos sedimentarios propensos a la licuefacción durante eventos sísmicos, algo que las autoridades conocían. El Plan de Ordenación Urbanística del Estado Vargas (POU), elaborado por el Ministerio de Obras Públicas y Vivienda, ya advertía que la zona se ubica “en una provincia sismo-tectónica activa” y clasificó el sector de Playa Grande como área para Nuevos Desarrollos Residenciales Especiales que debían ser sometidos a estudios geotécnicos de detalle.armando+1
La norma COVENIN 1756-2001 sobre Edificaciones Sismorresistentes debía seguirse en forma estricta, pero el ingeniero civil Julio Gutiérrez, presidente de la seccional del estado Lara del Colegio de Ingenieros, presume que “fallaron las fundaciones [de los edificios] y se inclinaron y se hundieron”. Para el ingeniero, las construcciones inclinadas son un indicio de que “no fueron piloteadas (…) Los pilotes son los que llegan hasta el manto rocoso o a un manto más firme y [permiten] entonces manejar y evitar el efecto de licuación”.facebook+1
Carlos Genatios, doctor en Ingeniería y exautoridad Única de Vargas tras el deslave de 1999, refrendó la hipótesis del incumplimiento de normas: “fue hecho con materiales inadecuados y lo más probable es que no haya respondido a ninguna norma sísmica como las que existen en Venezuela”.armando+1
Damnificados por partida doble
Entre los vecinos abundan los damnificados por partida doble. Nancy Rengifo, de 76 años, quedó damnificada en 1999 por el deslave de Vargas, fue reubicada en el estado Zulia por diez años y regresó por su cuenta al litoral. En diciembre de 2013 recibió el apartamento en el urbanismo Hugo Chávez. Ahora la catástrofe sísmica del 24 de junio la vuelve a dejar en la calle. “Yo viví el terremoto del 67 y aquello no fue ni la cuarta parte de esto. Horrible. No pude salvar nada, pero salvé la vida”, recordó.facebook+1
Williams Pico, vocero de la comunidad de la torre 13, también perdió su apartamento y coincidió: “El terreno de aquí es un problema, hay que decirlo, pero además esto es una lata forrada con madera, fibra de vidrio y plástico”. Pico insistió en que los edificios nunca recibieron el mantenimiento debido, a pesar de que Summa mantuvo una oficina en Playa Grande por un tiempo. “Dijeron que iban a venir todos los años y no lo hicieron. Hace más de un año se quemó una torre y no hicieron nada, no vinieron”, dijo.armando+1
Las quejas venían de antes
Las quejas no son una reacción retrospectiva ante la tragedia actual. Ya en 2017, la revista Clímax reseñaba reportes de los lugareños sobre filtraciones y daños estructurales en los edificios. Una de las declarantes en ese reportaje ubicó un presagio del desastre venidero en otro Día de San Juan: “El 24 de junio de 2014. Ese día llovió durante horas y afuera corría un río de agua. Cuando escampó, salimos a ver y toda esa agua ya no estaba, se había percolado por el suelo”.facebook+1
Una inversión cuestionada
La densidad que al final estableció el complejo habitacional fue mucho mayor que la permitida por el POU: aproximadamente 450 habitantes por hectárea, frente a los 150 hab/ha máximos que contemplaba la normativa. A esa sobrecarga se sumó la construcción sobre una explanada elevada, propiedad del Estado, bajo control del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, que Chávez denunció que “los adecos y copeyanos dejaron lleno de chatarra”.armando+1
“La revolución bonita nos hizo esto otra vez”, ironiza Pico, mientras espera que el gobierno costee a los afectados la compra de una nueva vivienda. “Aquí hay bastante dinero, robaron mucho, pero todavía hay dinero y va a llegar más”, señaló.facebook+1
Fuente: Armando.info, investigación de Patricia Marcano, Roberto Deniz y Valentina Lares.armando+1

