Delcy Rodríguez destituye a Antonio “El Potro” Álvarez del Instituto Nacional de Hipódromos en medio de un escándalo de corrupción

Delcy Rodríguez destituye a Antonio “El Potro” Álvarez del Instituto Nacional de Hipódromos en medio de un escándalo de corrupción

Un cambio en la cúpula hípica

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, removió de la presidencia del Instituto Nacional de Hipódromos (INH) a Antonio Álvarez, conocido como “El Potro”, en medio de un escándalo de corrupción que involucra extorsión, cobros irregulares y presuntos manejos oscuros en el sector de las apuestas y las carreras de caballos.

La destitución marca un giro significativo para el sector hípico venezolano, que durante años estuvo bajo la influencia directa de Álvarez, exbeisbolista profesional y cantante convertido en figura central de la gestión estatal de los hipódromos. El movimiento de Rodríguez envía un mensaje de reacomodo político y de control sobre uno de los negocios más sensibles vinculados al entretenimiento y las loterías en el país.

Un personaje cercano a Maduro

Antonio “El Potro” Álvarez era considerado uno de los allegados más cercanos a Nicolás Maduro dentro del mundo del hipismo. Su presencia en el INH se asociaba con un esquema de conexiones políticas, empresariales y policiales que, según investigaciones periodísticas, habría operado durante años con poca supervisión externa.

“El Potro” no solo administraba el INH, sino que también se relacionaba con empresas de apuestas, plataformas digitales de juegos y negocios ligados a la transmisión de señales de hipódromos internacionales en el territorio nacional. Esa red de influencia convirtió su salida en un hecho de alto impacto dentro del entramado económico y político que rodea al sector.

Denuncias de corrupción y extorsión

Las investigaciones periodísticas que precedieron su destitución lo señalan como responsable de liderar un presunto esquema de cobros irregulares hacia empresarios del sector tecnológico y de apuestas. Se habla de exigencias de hasta 2,5 millones de dólares como “peaje” para que las empresas pudieran operar legalmente en el país.

Además, se denuncia que designó una “unidad de apoyo” compuesta por funcionarios policiales y de inteligencia para el cobro de coimas, en un circuito que mezclaba medidas administrativas, intimaciones y presiones sobre dueños de plataformas digitales y casas de apuestas. Ese arsenal de poder le permitió, según la investigación, controlar el acceso a licencias y a la distribución de señales de carreras en más de 200 centros hípicos.

Manipulación dentro de los hipódromos

Otra de las acusaciones más graves vinculadas a Álvarez es la supuesta manipulación de las inscripciones hípicas. Fuentes consultadas por medios especializados indican que presionó para que se inscribieran caballos no preparados o con problemas de salud en las carteleras, con el fin de “rellenar” los programas de carreras y mantener activa la venta de boletos y apuestas.

Ese tipo de prácticas distorsiona la esencia competitiva del deporte, reduce el interés de entrenadores y propietarios, y termina perjudicando la credibilidad del hipismo venezolano frente a la comunidad internacional y a los aficionados locales.

La caída de una figura clave

La caída de “El Potro” no fue aislada. Estuvo precedida por la detención de un empresario de su confianza que manejaba una compañía con 36 licencias de apuestas, muchas de ellas registradas en paraísos fiscales. Esa empresa concentraba la distribución de señales de hipódromos en todo el país y funcionaba como pieza central de la red de influencia de Álvarez.

Las investigaciones periodísticas señalan que, a partir de su caída, el Sebin y otras instancias de seguridad realizaron entrevistas y operativos dirigidos al exdirector del INH. En ese contexto, la entidad pasa a manos de Julio César León Heredia, exgobernador de Aragua, quien asume la presidencia del INH con la misión de limpiar la institución y restaurar la confianza del público en el hipismo estatal.

Un escándalo que sacude al sector

La destitución de Antonio Álvarez ilustra cómo la corrupción en el mundo deportivo puede cruzar la frontera entre el entretenimiento y la economía. En el caso de Venezuela, donde el hipismo y las apuestas generan ingresos significativos, la aparición de redes de extorsión y cobros ilegales complica la imagen del deporte y afecta a miles de personas que dependen directa o indirectamente de él.

Más allá del cambio de rostro al frente del INH, el caso plantea preguntas sobre la supervisión interna, la rendición de cuentas y el uso del poder estatal para favorecer a núcleos empresariales ligados a figuras políticas cercanas a la cúpula del chavismo.

Qué puede pasar ahora

Con la salida de “El Potro”, el sector hípico venezolano entra en una etapa de transición. La nueva dirección del INH tendrá que lidiar con el estigma de la corrupción, el cierre de espacios de presión y la reconstrucción de alianzas con empresarios, entrenadores y aficionados.

El caso de Antonio Álvarez funciona también como advertencia sobre el riesgo de concentrar tanto poder en manos de una sola figura, especialmente cuando el control policial y el manejo de licencias se entrelazan con la política interna. La limpieza institucional ahora se vuelve una prioridad para que el hipismo deje de asociarse con presuntos esquemas de coima y presión ilegal.

Fuente: EvtvMiami

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