La cárcel secreta donde solo están exalcaldes del Zulia
La sede en Caracas del Comando Antidrogas de la Guardia Nacional dejó hace tiempo de ser un simple centro de detención transitorio. Según la investigación de Armando.info, ese espacio se transformó en un reclusorio clandestino que llegó a albergar hasta 72 prisioneros, pero hoy funciona de manera muy distinta: solo permanecen allí una mujer y cuatro hombres, todos exalcaldes del estado Zulia acusados por narcotráfico y detenidos en 2025 durante la operación policial Relámpago del Catatumbo.

Una prisión con nombre propio
El reportaje describe un sitio que concentra poder, opacidad y castigo selectivo. Su carácter “exclusivo” no solo se refleja en quiénes están recluidos, sino también en quién dirige el control interno: Diosdado Cabello, señalado por la investigación como una figura clave en la custodia VIP de estos detenidos. El hallazgo refuerza la idea de que la privación de libertad en Venezuela puede adquirir una dimensión política, además de judicial.


De reclusorio transitorio a espacio clandestino
Lo que comenzó como una instalación para retenciones temporales terminó convertido en una cárcel sin las garantías mínimas de transparencia. Armando.info sostiene que la sede ha operado durante años como un lugar de encierro fuera del sistema penitenciario formal, lo que dificulta el acceso a información pública, la supervisión institucional y el control sobre las condiciones de detención. Esa opacidad es uno de los elementos más graves del caso, porque impide verificar qué ocurre realmente dentro del recinto.

Un espejo del sistema venezolano
El caso de los exalcaldes zulianos refleja problemas más amplios del sistema de justicia y del tratamiento de los detenidos en Venezuela. La existencia de cárceles clandestinas, la selectividad en el encierro y la influencia política en decisiones judiciales o policiales alimentan denuncias sobre arbitrariedad. Más allá del grupo específico mencionado en la investigación, el reportaje muestra cómo la prisión puede funcionar como herramienta de poder y no solo como consecuencia de un proceso penal.


