Un nuevo frente judicial
Las nuevas acciones judiciales contra Jorge Elías Castro Fernández y Alejandro Marcano Santelli vuelven a poner bajo la lupa una trama de presuntas difamaciones, publicaciones sin sustento probatorio y campañas digitales que, según la documentación citada en los reportes, habrían afectado a figuras políticas, empresariales y periodísticas en Venezuela y fuera del país.
El caso ha ganado visibilidad por la dimensión de las denuncias y por el perfil de las personas involucradas. Entre los demandantes aparecen María Corina Machado, Magalli Meda, el empresario Horacio Medina, la periodista Nitu Pérez Osuna y su esposo Wladimir Petit, quienes impulsaron acciones legales tras publicaciones realizadas a finales de 2025 en el canal de YouTube de Marcano.
Qué originó las demandas
De acuerdo con la información divulgada, el origen del conflicto está en contenidos publicados en YouTube donde se lanzaron acusaciones contra varias personas sin mostrar pruebas. Esa ausencia de respaldo habría motivado la reacción judicial, que ahora coloca a Marcano como la cara visible del proceso en Estados Unidos y a Castro Fernández como el presunto articulador de la operación de fondo.
Los reportes señalan que Alejandro Marcano Santelli reconoció públicamente la existencia de litigios civiles al abrir una campaña de recaudación en GoFundMe. En esa campaña se presenta como “periodista independiente venezolano” y asegura que enfrenta procesos cuyo objetivo sería silenciarlo y forzarlo a la autocensura.
El vínculo entre Marcano y Castro Fernández
El nombre de Jorge Elías Castro Fernández vuelve a aparecer en el centro de la controversia. Según la documentación citada, él sería el verdadero eje de una estructura digital dedicada a difundir contenidos lesivos contra empresarios, periodistas, dirigentes políticos y figuras públicas, con el fin de presionarlos o exigir dinero a cambio de retirar publicaciones.
El reportaje también sugiere que la asociación entre Castro Fernández y Marcano fue corta pero explosiva. La alianza duró apenas unas semanas antes de desembocar en demandas por difamación, lo que indica que la relación se quebró rápidamente en medio de acusaciones cruzadas y del uso de plataformas digitales como canal de presión.
Un historial más amplio
La nota enlazada forma parte de una cronología más extensa sobre Castro Fernández, a quien se describe en otros textos como un exfuncionario con antecedentes en Venezuela y Panamá, además de presuntos vínculos con redes de extorsión mediática. En esas publicaciones también se afirma que operaba desde España, mientras su entorno mediático funcionaba desde Estados Unidos.
Ese cruce transnacional vuelve el caso especialmente complejo. No se trata solo de un conflicto entre comunicadores y demandantes, sino de una red de actores dispersos entre América y Europa, con disputas abiertas sobre reputación, pruebas, responsabilidad editorial y presunta extorsión digital.
Demandas y exposición pública
El punto más delicado para Marcano es que se convirtió en la cara más expuesta del frente judicial, mientras que Castro Fernández aparece como el nombre más señalado en las publicaciones y reportes asociados al caso. Esa combinación ha provocado que el conflicto deje de ser una simple polémica de redes para convertirse en una batalla legal de mayor alcance.
La situación también refleja cómo las plataformas de video y redes sociales pueden escalar disputas personales hasta transformarlas en litigios con consecuencias económicas y reputacionales. En este caso, la discusión no gira solo en torno a lo que se dijo, sino a si esas afirmaciones fueron emitidas sin pruebas y con el propósito de dañar o presionar a terceros.
Un caso que seguirá creciendo
Todo indica que el expediente todavía tiene recorrido. Las demandas en Estados Unidos, el interés por una posible acción en España y la exposición pública de los involucrados convierten este caso en uno de los más tensos dentro del ecosistema de denuncias por difamación digital vinculadas a figuras venezolanas.
Más allá de los nombres propios, el trasfondo deja una advertencia clara sobre el uso de canales digitales para construir narrativas sin sustento, multiplicar acusaciones y convertir la reputación ajena en moneda de intercambio. Ese es el centro del nuevo capítulo judicial que enfrenta a Jorge Elías Castro Fernández y Alejandro Marcano Santelli.
Fuente: El Faro del Morro

