Ante el temor por distracciones, muchas escuelas optan por prohibir el uso de móviles en clase. La práctica se extiende, y algunos incluso eliminan relojes inteligentes, tabletas o pizarras digitales. Pero, ¿esa medida realmente contribuye al aprendizaje? Evidencia reciente sugiere que no necesariamente.
Restricciones crecientes, eficacia cuestionable
Regiones como algunas de España decidieron eliminar por completo móviles y relojes inteligentes durante las clases, y reducir el uso de pantallas en niveles bajos de educación. COPE+2es.ara.cat+2
Aun así, estudios muestran resultados ambiguos. En algunos contextos, quitar el móvil mejora levemente ciertos indicadores, pero no hay claridad sobre mejoras en rendimiento, conciencia o bienestar general. Parte del problema: prohibir no enseña a usar responsablemente. El País+2The Guardian+2
Cuando la tecnología bien guiada mejora el aprendizaje
Por el contrario, investigaciones recientes plantean que el uso guiado de dispositivos puede potenciar la participación, motivación y resultados académicos —especialmente en estudiantes con dificultades. blogs.lse.ac.uk+1
En lugar de ver el móvil como enemigo, se promueve usarlo con estructuración: actividades interactivas, investigación, colaboración, recopilación de datos, trabajos grupales. Con un docente capacitado, el móvil deja de ser fuente de distracción para convertirse en herramienta de aprendizaje. blogs.lse.ac.uk+1
Riesgos de una prohibición total
- Se refuerza la idea de que la tecnología es peligrosa por naturaleza. Esto puede generar temor, rechazo y pérdida de hábito digital saludable.
- Ignora el contexto real de los jóvenes: fuera del aula usan móviles todo el tiempo; quitarlo en clase solo empuja la distracción para otros momentos. educom.com.ar+1
- Pierde oportunidades de educación digital: alfabetización informática, herramientas de colaboración, preparación para un mundo laboral tech.
Hacia un uso responsable y pedagógico de la tecnología
La clave parece estar en el equilibrio: no en la prohibición, sino en la regulación consciente, formación docente, diseño de actividades relevantes. Permitir el uso estructurado —no indiscriminado— de móviles y tabletas puede abrir caminos educativos más ricos, inclusivos y actualizados.
Prohibir móviles puede evitar distracciones, pero no garantiza mejores resultados. Una educación adaptada al siglo XXI necesita transformar dispositivos en aliados del aprendizaje, con responsabilidad, orientación y propósito.

