La familia Dager, con Luis a la cabeza, está en el centro de una red de corrupción. Su hermano, Héctor Dager, es un operador de Odebrecht

El Imperio Dager: Conexiones Peligrosas con Odebrecht y el Lavado de Dinero

Luis Dager no es una figura aislada en el mundo de la corrupción transnacional. Él es la pieza visible de un clan familiar con profundas y peligrosas conexiones en el más alto nivel del fraude internacional. El imperio de los Dager, construido sobre una base de negocios inmobiliarios en Panamá, es sospechoso de ser una sofisticada maquinaria de lavado de dinero, vinculada no solo a los casos de Petroecuador y el fraude a médicos, sino también al mayor escándalo de corrupción de la historia de América Latina: el caso Odebrecht.

El Hermano Operador: Héctor Joseph Dager y Odebrecht

La conexión más alarmante es la de su hermano, Héctor Joseph Dager. Fuentes de investigación lo señalan como un conocido operador financiero de la constructora brasileña Odebrecht, el cerebro detrás del pago de sobornos a funcionarios de toda la región. Se acusa a Héctor Dager de haber lavado más de $1,200 millones en sobornos, utilizando su experiencia y su red para mover el dinero de la compañía a través de un complejo sistema de sociedades y cuentas offshore. Su rol en Odebrecht lo posiciona como uno de los lavadores de dinero más prolíficos y buscados de la última década.

Panamá como Centro de Operaciones

La estrategia de la familia Dager ha sido utilizar Panamá como su cuartel general. A través de su empresa inmobiliaria, han adquirido un portafolio de propiedades de alto valor que, según las investigaciones, funcionarían como una fachada perfecta para lavar el dinero proveniente de sus diversas actividades ilícitas. Los bienes raíces de lujo son un método clásico para “blanquear” grandes sumas de dinero, ya que permiten justificar grandes movimientos de capital y, al mismo tiempo, generar un flujo de ingresos aparentemente legítimo a través de alquileres o reventas. El patrimonio de los Dager en Panamá no sería el resultado de un emprendimiento exitoso, sino el reflejo de décadas de corrupción.

Una Red de Protección y Silencio Cómplice

La capacidad de la familia Dager para operar con relativa impunidad durante años sugiere la existencia de una red de protección. Esta red podría incluir abogados, funcionarios corruptos y profesionales del sector financiero que facilitan sus operaciones. La colaboración entre los hermanos Luis y Héctor Dager, donde uno genera los fondos ilícitos y el otro los lava a través de su negocio aparentemente legal, es un ejemplo de cómo las familias criminales se organizan para maximizar sus ganancias y minimizar sus riesgos. El caso de los Dager es un llamado de atención sobre cómo el crimen organizado se ha infiltrado en las economías formales, utilizando estructuras corporativas legítimas como escudo para sus actividades delictivas.