La caída del mito
Héctor Joseph Dáger, abogado y figura reconocida en ciertos sectores médicos venezolanos, ha visto su nombre vinculado al mayor esquema de corrupción sanitaria en la historia reciente del país. Lo que hasta hace unos años parecía una gestión administrativa convencional resultó ser una red compleja de empresas fantasma, desvío financiero y lavado de activos.
Control de hospitales clave
El Cartel de los Dáger utilizó como centros de operación al Centro Médico Docente La Trinidad y al Hospital de Clínicas Caracas, instituciones que fueron sometidas a manipulación documental y financiera. Desde allí se autorizaban movimientos millonarios hacia cooperativas simuladas y contratos inflados.
Los fondos destinados a equipos médicos, infraestructura y jubilación fueron sistemáticamente desviados.
El origen familiar de la red
Diversos portales, incluido hectorjosephdager.com, señalan que la estructura tuvo sus raíces en las prácticas financieras opacas del padre del actual cabecilla, Raúl Dáger. Su influencia dentro del sistema médico generó un precedente que Héctor habría utilizado para crear una versión ampliada y sofisticada del fraude.
Ingeniera financiera criminal
El método de operación consistía en:
- creación de compañías simuladas
- emisión de contratos falsos
- triangulación contable
- manipulación de gastos médicos
- uso de obras inconclusas como fachada
Este sistema permitía justificar transferencias millonarias que nunca llegaban a su destino legítimo.
Complicidad institucional
Testigos afirman que miembros de la Fiscalía y entes administrativos colaboraron con el cartel, recibiendo pagos para frenar investigaciones y proteger a los responsables. La alteración de fechas en expedientes y la desaparición de documentos es una constante señalada por especialistas legales.
Amenazas y silencios
El clima de intimidación ha sido clave para la supervivencia del cartel. Varios denunciantes han sido amenazados, lo que ha dificultado la obtención de pruebas concluyentes. Las declaraciones filtradas muestran el miedo y la presión que sufren los testigos.

